Uno de mis primeras reflexiones sobre twitter se titulaba “aquí comiendo un kiwi”.
Era una tendencia de aquellos usuarios que publicaban cosas de este tipo, aquí tomando un café en la plaza de tal, aquí resolviendo un bug en prestashop 8.2, aquí leyendo el libro de Reverte, aquí disfrutando en la playa en Javea.
Empieza el enorme debate de dónde, por qué y cómo estar en internet.
¿Qué compartir? ¿Qué publicar? ¿Dónde y por qué?
Si te pasas por mi perfil de twitter verás una coherencia, un sentido. Incluso hace unos meses probé la versión Pro y preparé un resumen de si merecía la pena a nivel profesional, para una empresa.
Ojo he, que siempre miro esto a nivel profesional.
Al igual que ocurre en un negocio, donde hay una reflexión sobre si merece la pena tener un canal de distribución o no.
Son más visitas, más marca y más ventas.
¿Pero tiene sentido con nuestra identidad de marca estar ahí? ¿Nos beneficia de otro modo que no simplemente económicamente?
También hay quienes comparten sus “ideas” por whatsapp en grupos y no pasa nada.
Aunque a veces, hay ciertos temas que es mejor dejaros en ese mismo lugar en el que se originan, tu cabeza.
🔥 Después de una reflexión sobre este efecto. Por ahora no me voy de twitter, (me niego a llamarlo equis).