85: Siempre hay un pez que nada más

Cuando tenía 15 años abrieron en el barrio un centro deportivo con piscina.

Entonces íbamos al gimnasio y luego a nadar.

Recuerdo un día que estábamos nadando y un amigo, después de nadar durante unos minutos, me adelantó.

Te he ganado.

Yo no estaba compitiendo, simplemente disfrutaba, sin medir el ritmo, la distancia.

Se salió agotado, mientras yo continuaba por 40 min más nadando a mi ritmo.

Aun a día de hoy sigo la misma filosofía.

Voy a nadar 3 veces por semana, y noto como siempre hay alguien que nada más.

Más deprisa, más veces, más ritmo.

Aquel mismo día al terminar, me quedé observando al grupo que llegaba a nadar.

Era un grupo de triatlón, se notaba que estaban muy en forma.

Cuando llegaron, se pusieron a estirar, y al poco se lanzó al agua.

Estuvo unos metros avanzando bajo del agua para luego darse la vuelta con una soltura increíble y empezar a nadar hacia atrás.

Parecía que la densidad del fluido de agua no era el mismo que para mi.

Llegó en muy pocas brazadas a la pared y con un giro se dio la vuelta y nadaba hacia delante a toda velocidad.

Se notaba la técnica, la preparación física, la soltura.

Mi objetivo en aquel momento no era ganar y nadar súper rápido para llegar el primero.

Siempre hay alguien que nada más.

Mi objetivo en ese momento comenzó a ser mejorar la técnica y nadar mucho mejor.

Disfrutar cada día que voy a nadar a la piscina.

Cuidar el físico, estirar y nadar bien técnicamente sin importarme el resto de personas.

Si miramos esta historia en Marketing.

+ Siempre habrá alguien con más seguidores en redes sociales.

+ Empresas o proyectos con más alcance.

+ Que salga primero en los resultados de SEO.

Por eso es muy importante saber elegir las referencias y centrarse en tus propios objetivos.

Porque, si tratas de nadar de forma incorrecta, te cansas mucho más rápido y te quedas sin aire.

Como dice Mago More, al merme, poco a poco, trocear las metas grandes en metas mucho más pequeñas y accesibles.