Cada sábado por la tarde me iba de paseo en moto a ver la puesta de sol al puerto de Agaete.
Sentado en las tablas de madera, mirando al infinito con una cerveza y unas pipas.
Quienes sabían estos planes, me preguntaban con asombro si me iba yo solo.
-¿Pero vas solo?
-Si claro, voy solo.
Siempre he necesitado esos momentos de mirar al interior y encontrar equilibrio.
Esos momentos donde estar en silencio, mirar y observar el entorno.
Incluso paseando por un centro comercial, siempre he tenido ese momento de análisis de movimientos de personas, de ubicaciones de comercios, de mirar las señaléticas, el marketing de cada local.
Es la idea de tener una Isla de libertad.
Que no se refiere a una isla, sino un momento, un estado de ánimo, un punto de concentración.
Se puede escribir un libro en el salón de casa los sábados por la mañana, no creo que sea necesario irse a una casa aislada en un lago con vistas a la montaña.
Aunque la idea seduce mucho.
Un lugar sin muchos vecinos, sin tráfico, sin distracciones, en plena naturaleza, aislado pero no incomunicado, con servicios lo suficientemente cerca como ir en coche.
La isla de libertad se consigue igualmente en un buen espacio de coworking.
El aumento de productividad que he notado desde que comencé a trabajar en el espacio actual, es enorme.
Es llegar y notar un ambiente de paz, silencio, tranquilidad y mucha comodidad.
En 4 horas puedes lograr sacar el trabajo de varios días.
También ayuda una buena organización de documentos, información y tareas.
Sea donde sea para trabajar necesito estar solo.
Mentalmente aislado.
Ser dueño de mi tiempo. Soberano de mi espacio.
Para trabajar necesito estar conmigo.
Crear mentalidad.
Un refugio aislado del mundo.
Como la celda de un monje, un monje que se enfrenta a la ausencia de Dios.
No puedo evitarlo, soy incapaz de ver productividad en un entorno de caos.
Al menos, he conseguido aceptar eso.
También podría pasar horas sin hacer nada, días sin hacer absolutamente nada.
Pensando, escribiendo, leyendo, descubriendo música, caminando.
A menudo me encuentro con este fondo en blanco.
Buscando quien soy, qué decir.
Qué colores me definen. Qué objetos me definen.
¿Ser Freelance es ser Ermitaño?
Algunas personas creen que soy extraordinario.
Nunca he entendido el motivo.
Comentan que el perfil está fuera de lo común.
Planteamiento y ejecución.
Que las ideas y acciones están fuera del orden, su orden.
Y eso les aterra.
Suelen desconfiar porque no lo pueden controlar.
Las ideas diferentes a lo mismo que hace la competencia.
Como hacer que entiendan qué solo lo raro ensancha nuestros sentidos.
Cómo hacer para que entiendan que lo extraordinario es siempre la medida de la grandeza.
Que debemos huir de la mediocridad.
Huir a ese estado de concentración y mentalidad.