En la mañana de un sábado muy aburrido estábamos haciendo zapping.
Nos quedamos en el Canal Cocina.
El programa era de visitas gastronómicas, en una batalla de mente abierta entre lo moderno y lo clásico.
Un señor iba con una joven al centro de Madrid a comer cocido.
Al famoso Restaurante Lhardy.
¡Todo perfecto!
Al contrario es más complicado.
Luego visitaban Katz, donde elaboran absolutamente todo en el propio restaurante. Desde los panes hasta el famoso pastrami.
Podrás ver el proceso de elaboración del pastrami, la cantidad de tiempo y dedicación que tiene preparar un bocadillo.
Joder, un bocadillo de orgasmo.
Lo apunté para ir a cenar un día.
Rico riquísimo, todo era un espectáculo.
¿Qué nombre le pones a tu proyecto?
Siempre me pregunté por el nombre del sitio.
Justo este fin de semana, en un podcast sobre cine, hablaban de la famosa película Cuando Harry encontró a Sally.
El famoso momento en el que Meg Ryan finge un orgasmo en mitad del restaurante.
Restaurante cuyo nombre es Katz y donde están comiendo un bocadillo de pastrami.
Resulta que es muy conocido, ya antes de la película.
Un lugar mítico para ir a comer un bocadillo en Nueva York.
Fingir un orgasmo mientras te comes un bocadillo aquí, al igual que la película, se ha convertido en un clásico.
Volviendo al Marketing, y al nombre de las empresas.
En frente de casa según sales tienes la Ferretería Álvaro. Un día le pregunté a su dueño y me dijo que el se llama Juan, la Ferretería se llamaba así cuando la compró en un traspaso.
El restaurante donde antes iba a comer, se llama Casa Barranco. Un día les pregunté por el nombre y me dijo que su dueño, se apellida barranco.
Más simple que un botijo.
Este mes estamos con un proyecto nuevo, imagina que te llamas Antonio y que eres fontanero. Montas una empresa de fontanería y le pones Antonio Fontanería.
Pues eso.
En Marketing, es muy complicado trabajar en la marca Antonio Fontanería, por lo menos más que si se llamara AFONTAN.