Cuando trabajé en BMW en Las Palmas aprendí muchísimo.
Era mi primer trabajo y yo tenía 20 años.
Trataba de aprender siempre un poco de cada uno de mis compañeros.
Preguntaba mucho, me sentaba mucho al lado de todos los compañeros y sentía curiosidad por todo.
Desde los procesos y protocolos internos, el trato con los clientes, la organización y administración y las tareas de cada uno cada día.
Una de las cosas más importantes que siempre decía un compañero, era esa frase de “donde manda patrón, no manda marinero”.
Es que con esa edad, yo era un poco rebelde.
A veces no terminaba de entender algunas decisiones y me quejaba mucho.
- Quería un nuevo equipo, pues mi ordenador era muy viejo. Pero donde manda patrón…
- No me gustaba la distribución de los puestos de trabajo. Pero donde manda patrón…
- Pensaba que se podía mejorar mucho la web y el marketing. Pero donde manda patrón…
Y así, pero lo más importante era el resolver lo mejor posible todo lo que nos llegaba desde otros departamentos o con los clientes.
No se me ocurría decir que ese tema lo tenía que hablar con mi compañero/a, sino que yo mismo trataba de dar solución mirando en los sistemas informáticos y tratando, con agilidad, de resolver la consulta.
Esta filosofía la he aplicado mucho.
Hay muchas cosas a las que no llego como Freelance.
Crear un packaging a medida por ejemplo, o hacer un render de arquitectura. 😅
Pero si me piden algo, siempre trato de resolverlo haciendo lo que esté en mi mano.