109: La cantidad de tonterías sin filtro que se publican no es ni medio normal

Mi vecino de la puerta de al lado es un pibe normalito, con una sobredosis de ESO. El chaval, que se ha hecho youtuber, emite idioteces desde su canal, tiene cuenta en Instagram con unos miles de seguidores, hace vídeos chorras en TikTok y lo mejor de todo, es un conspiranoico amante del bulo.

Reconocido influencer en lo digital y tonto del culo en lo terrenal, anda peleado con la cultura y con la ciencia desde que tiene uso de razón.

Declarado defensor del terraplanismo, afirma que la llegada del hombre a la Luna es un chiste. Comenta siempre que el coronavirus fue una gran mentira para controlarnos y que los malvados Bill Gates y George Soros nos han metido un microchip con grafeno y 5G. Sus monólogos sobre vacunas y autismo, chemtrails, el gran reemplazo y de su raciocinio no se libran ni los viejos, porque los pensionistas son unos egoístas porque cobran demasiado. ¡Ah!, y una cosa más, los reptilianos y los Anunnakis gobiernan el planeta Tierra…

Lo peor de todo, es que su legión de seguidores le cree a pie juntillas.

Yo, que soy un poco masoca y creo que el mundo se fue a la mierda hace tiempo, me he suscrito a su canal de Youtube y le sigo en Instagram.

Sí, me ha pasado lo que estás pensando. Tras tres horas y cuarenta minutos viendo vídeos y reels con miles de likes y cientos de comentarios de sintaxis impecable se me han resecado las meninges. Y, como las desgracias nunca vienen solas, he tenido una gran diarrea mental…

Mientras tanto, aquí ando, forrando con papel de plata las paredes de casa y esperando irme de Erasmus interplanetario con una plaza que he comprado a Iker Jiménez. Pues el meteorito debe estar de camino.