90: 19 días y 500 noches

En aquella época no había una gran superficie para comprar en el pueblo.

Justo ese día, agarrando con una mano el carrito, paseaba junto a mi madre por los enormes pasillos del Carrefour en la capital.

1999 

14 de Septiembre de 1999

Tenía 15 años y empezaba a cambiar gustos, descubrir gustos, sentía inquietud por conocer todo y justo pasamos por el pasillo de la música.

Agarré el CD de Joaquín Sabina, conocía la canción por oírla en la radio y me gustaba.

Pero nunca antes me había comprado un disco por este motivo, pues siempre he pensado en que al sacar un disco lo hacen por una canción que merece la pena, y el resto es relleno. 

Al mirar a mi madre me dio la aprobación y forzando la situación agarré dos discos más.

The Cranberries y AC/DC

Los puse en el carro de la compra sin saber quién eran, solo por descubrir nuevos gustos.

No recuerdo la cantidad de veces que me pude escuchar estos discos en el Discman.

Canción a canción, una mejor que la otra, era una enorme sensación de placer.

Igualmente el disco de Sabina me sorprendió.

No solamente me gustaba la canción que había escuchado, 19 días y 500 noches, sino el resto completo de canciones me gustaban muchísimo.

«Una canción para la Magdalena», «A mis cuarenta y diez», o «Cerrado por derribo» y sobre todo, de purísima y oro.

Muy excitado por mi descubrimiento se lo intenté compartir a familia y amigos.

¡Que pedazo de disco, que canciones tan buenas!

Mis amigos se rieron, en aquella época, con 15 años, que te gustara tanto J. Sabina como para ir al Auditorio Alfredo Kraus a un concierto suyo, era raro de cojones.

Entonces mi primo Ismael me vino con 4 o 5 cassettes y me dijo:

-Toma, si te gusta Sabina tienes que ponerte a escuchar sus discos anteriores.

-¿Sus qué? 

No conocía nada de Joaquín Sabina, nada de nada. No sabía que tenía otros discos anteriores, no había escuchado nada hasta entonces y casi me explota la cabeza.

Me puse a escuchar las cintas de cassettes grabadas, y para sacar la letra y aprenderlas las escribía en un cuaderno mientras le daba al pause. 

La del pirata cojo, Todos menos tu, …

Me las sé de memoria.

Con los años, el gusto no ha cambiado.

Me he encontrado con él en Madrid varias veces, en conciertos varios, y hace un par de años estuve sentado en el Velódromo, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en el estreno del documental. 

9.125 días y 4.562.500 noches