Tu empresa entra en coma, cuál sería tu reacción ¿quedarte quieto o actuar?
Otro año más estuvimos en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
El sábado por la mañana a primera hora era la primera película que veíamos en esta edición, Soy Nevenka.
Una de las cosas que más me llamaba la tensión, pensando siempre en frío como espectador, es cómo se podía quedar quieta y no huir en los casos de acoso.
Al final de cada película, siempre comentamos juntos los amigos este tipo de impresiones.
Entonces, me comentaron que existe un síndrome de inmovilidad tónica que le ocurre a algunas personas y suelen poner como ejemplo el ataque de un oso.
¿Qué reacción tendrías si vas paseando por un bosque y te encuentras un gran oso pardo de frente?
Quedarse congelado, aturdido, paralizado por el miedo, es una reacción involuntaria común de nuestro cuerpo, aunque pelear o salir corriendo nos parezca, en frío, lo más adecuado.
Esta idea de supervivencia extrema en la que necesitas tener sangre fría y saber reaccionar perfectamente para poder salir a salvo de la situación.
Me imagino si se pudieran hacer simulacros de ataques de oso.
Al igual que se necesitan hacer simulacros de actuación contra incendios.
¿Alguna vez has tenido un simulacro de incendios en el trabajo?
Esta semana hemos tenido uno, y es el segundo.
En la primera ocasión ni me había enterado. De repente estaba yo trabajando con los auriculares y mi concentración se vio alterada por la persona que tenía en frente que estaba recogiendo todas sus cosas a mucha velocidad y con muchísima prisa.
Sentí que alguien me tocaba el hombro izquierdo y al girarme estaba la responsable con un chaleco amarillo y la gente levantada y caminando.
Me quité los auriculares y escuché que la alarma estaba sonando.
¿Qué debería salvar? ¿Tengo copias de seguridad? ¿Me llevo el portátil? ¿Me llevo la mochila? ¿Me pongo la chaqueta?
Sabía que era un simulacro, el ambiente era super relajado.
Algunas personas que estaban en una reunión online bajaban por la escaleras con el portátil en una mano mientras caminaban y hablaban con los auriculares puestos.
Se acaba el mundo, pero yo necesito tener esta reunión.
Otras personas bajaban con el bolso y con la chaqueta puesta. Total, aprovechamos y desayunamos ya que estamos fuera y salimos.
Nos llevaron en grupos a una zona clave y segura para hacer recuento. Se aseguraron que no quedaba nadie y controlaron los tiempos y protocolos.
Y poco sé más del tema.
Esta semana pasada fue mucho peor.
Era un simulacro, pero no habían avisado de que era un simulacro y a todos nos pilló desprevenidos.
Se escuchaban preguntas como “¿esto es un incendio de verdad o un simulacro?”
Ahora la responsable vino sin chaleco puesto, con más nervios y nos decía a todos que teníamos que salir.
Pero aquí igualmente la misma pregunta de antes, ¿que debería salvar?
Las demás personas pillaban el bolso y la chaqueta, que fuera hace frío y así de paso vamos a desayunar o fumar un cigarro.
En mitad del trayecto dejó de sonar la alarma y muchas personas se pararon y preguntaron “ha parado de sonar, ¿entonces nos quedamos aquí y no tenemos que salir no?”
Yo fui el primero en ir bajando por las escaleras, y me cruzaba con gente que estaba subiendo. Gente con el desayuno en la mano que, viendo que todas las personas estaban abandonando el edificio ellas seguían subiendo a contracorriente con el desayuno en la mano después de escuchar sonar la alarma de incendios. No eran pocas, unas 8 personas subiendo por la escalera mientras estaba la alerta de emergencia.
¡Sálvese quien pueda!
O quién quiera en este caso.
En Marketing he visto que suele haber esta misma reacción ante el pánico.
Empresas que no hacen simulacros de seguridad informática. Que no saben como podrían reaccionar si pierden todos sus datos y les hackean la web.
Que tienen presencia en redes sociales sin tener un plan, sin llevar una estrategia y tener un manual. Sin protocolos de emergencia ante situaciones de crisis de reputación, robo de información o suplantación de identidad.
En todos estos años he sufrido y actuado en el hackeo y recuperación de muchos sitios web, la clave está en tener alertas para reaccionar rápido y actuar cuanto antes en los sistemas para evitar desastres mayores.
Si secuestran tus equipos informáticos y tus activos online, la empresa no puede continuar y la sensación sería similar al ataque de un oso.
Una situación de parálisis por miedo o de reacción rápida para salvar tu empresa.