78: Una vez que hayas arruinado tu reputación, puedes vivir con bastante libertad

El novio de mi prima es una persona austera y sencilla. 

Esa es la impresión que siempre me ha dado.

Después de sacarse la carrera de abogado, le llegaron sus primeros trabajos.

Una mañana, llevó en su coche a un cliente a una reunión, y éste le regaló un comentario que lamentablemente es el pan nuestro de cada día.

Esta persona se subió en su Seat Ibiza, de hace muchos años, un coche con un buen puñado de kilómetros, muchas fiestas y poco cariño.

– No debes ser muy buen abogado.

– ¿Por qué me dices eso?

– Si fueras un buen abogado estaríamos subidos en un buen coche.

– 😵😵

Me recordó a aquella película de los años 80.  

Trading Places, con Eddie Murphy.


¿La recuerdas?

Me pasó algo parecido esta semana.

Noté como, la persona que está en recepción al entrar al trabajo, daba las buenas tardes a dos hombres con un aspecto sublime.

Llegaban caminando justo delante mio, y noté que tenían un aspecto muy cuidado, elegante pero informal.

Se notaba que tendrían algún cargo de directivos o gerentes.

Esa es la impresión que daban.

Yo, por educación, siempre doy los buenos días y las buenas tardes, aunque a veces no tengo respuesta.

Esa tarde, noté como la forma de interactuar de la persona de recepción cambiaba, dejó todo lo que tenía entre manos para alzar la mirada y saludar con una sonrisa a esos dos hombres.

Justo detrás iba yo, y aunque también dí las buenas tardes, no recibí ninguna respuesta.

El novio de mi prima reflexionó sobre su aspecto y a la semana siguiente se compró un audi.

¿Será mejor abogado ahora que tiene un buen coche? ¿Le darán los buenos días con una sonrisa al entrar?

Es un debate que siempre me he planteado.

Mi padre sostiene la idea de que un músico, con una buena guitarra, tocará mucho mejor que otro que no tenga una guitarra tan buena.

Mi teoría es que todo depende del “don” que tenga la persona en sí misma.

Las herramientas, el aspecto, la imagen no influyen en la calidad.

Otra cosa diferente es la autoridad.

En los últimos cursos que he ido siempre hablan de crear autoridad.

Continuamente publicando contenido que genere confianza.

Solicitando reseñas, comentarios positivos, opiniones.

Compartir videos donde hablar de tu trabajo.

Reforzar la marca personal.

Escribir post como este.

Continuamente nos saltan anuncios en internet con este perfil de profesionales que trabajan muchísimo en aumentar su autoridad.

Seguramente te habrás comprado algún libro suyo.

Cuando los veo, me pregunto si un médico puede recomendar que no fumes, mientras él mismo se está fumando un cigarro.

¿Puede un nutricionista realizar un trabajo de asesoramiento a otra persona si él mismo tiene sobrepeso?

Qué debo hacer entonces para vender mi libro y que me den los buenos días, ¿comprar un Audi?

Existen muchos métodos de persuasión, de cuidar la reputación, de ofrecer un buen servicio.

Sin necesidad de alquilar un lambo y grabarte un video.

En marketing hago eso mismo en cada proyecto, rascar para sacar el potencial.

Sin comprar seguidores, sin comprar reseñas, sin manipular precios.

Es complicado, pero mucho más auténtico.