Hace muchos, muchos años, en uno de mis primeros trabajos, cuando por aquel entonces usaba cuchillas desechables para afeitar tremenda barba, tenía que afeitarme cada 3 días para poder dejar respirar la piel y que no se irritara.
Por aquel entonces no estaba tan de moda las barbershop. 🌵
O te dejaba la barba o te afeitabas pero nada de perfilar y recortar tanto como ahora se ve mucho, ese look de barba de 3 días bien cuidada.
El ambiente de trabajo era tremendamente competitivo en cuanto a apariencia. 🥇
Los compañeros se hacían trajes a medida, de marca, de marca muy buena y yo tenía que ir subiendo de nivel de comprar la ropa en desnudo Arucas a ir a Massimo Dutti a Las Palmas. 🤦♂️
Un buen día, mi jefe me llamó y me dijo:
– Lisandro, tienes que afeitarte esa barba.
Y le respondí:
– Señor, me afeito cada 3 días.
☀️⚡Y ya está, ninguna discusión más. Siempre he considerado que con tener buena planta y comodidad ya el resto viene solo.
🔥🔥 Ahora, en esta etapa Freelance donde todos suelen pensar que voy en pantalón corto y cholas (cierto es) medito sobre esas ocasiones donde han criticado mi forma de vestir.
“Pareces poco profesional”
Me dicen a veces. 😮
👉🏻 De las muchas ideas que he aprendido de Naval Ravikant, la más importante se llama status game.
Es esa especie de competición que jugamos los humanos por aparentar.
👾 Es el juego de la ropa de marca, del coche caro, del qué dirán. Es el juego de ver quién demuestra que tiene más dinero.
Lo considera un juego perdedor y en su lugar habla de “wealth game”.
🙃🙃🙃
Entiende wealth por riqueza verdadera, por tener fuentes de ingresos no asociadas a tu tiempo, por tener libertad de horarios, en definitiva, por vivir bien, pero de verdad. 💛
Es el juego de los profesionales, el de la riqueza real, los amateurs de la vida están demasiado preocupados por otras cosas que brillan.
Esta es una de las ideas más dificiles de asimilar, e incluso me sorprendo a menudo jugando al status, pero cuando lo integras y logras renunciar al aplauso, tus prioridades cambian. 🌵
Entonces solo buscas vivir bien.
Te da igual que te critiquen por no afeitarte o por ir en pantalones cortos al trabajo y una gorra.