Todavía no nos ha contratado un restaurante a pie de playa. No me quiero imaginar la competencia que debe tener un local en una avenida junto a 100 o 200 sitios igual con terraza, paella, calamares, cerveza… 🥘🍺
De lo que si estamos muy seguros es que poner a un camarero en la entrada del negocio con la carta en la mano y animando a todo paseante a entrar y comerse una paella a las 21h de la noche no es lo que consideramos que sea una técnica ideal de venta. Más que nada, porque si caminamos 20 minutos calculamos que nos abordan más de 30 sitios diferentes y en algunos casos incluso varios camareros del mismo restaurante. 🥱🥱
En definitiva, es un completo agobio.
👉🏻 El otro día nos fuimos de ruta en bici por la Isla de Lobos, en Fuerteventura, imagina que paz y tranquilidad de pasear y terminar dandonos un baño en aguas cristalinas. 🌴🐐 De vuelta a corralejo nos sentamos a comer en un restaurante a pie de playa, literal, con las mesas y las sillas en la arena, te podías quitar las cholas y comer con los pies descalzos en la arena.
Pues había una camarera que andaba super agobiada.
Corría a una mesa, dejaba una cerveza, la llamaban de otra y ella iba corriendo y luego volvía de dentro del local corriendo con cubiertos o con la carta o con lo que fuera.
Tanto era su agobio que nos estaba agobiando, cuando el ambiente invita a quitarse el reloj y dejar que el tiempo se mida en los cambios de la marea.
En un momento, uno que parecía ser el jefe y que también andaba junto a otros camareros atendiendo, la paró en seco justo al lado de nuestra mesa y pudimos escuchar toda la conversación:
– Para, 🤚🏻 no corras. Para de hacer las cosas con nervios y de forma rápida. Piensa primero y atiende con calma y estratégicamente. La mesa 12 espera por la comida, la 3 hay que ponerle una cerveza, hay que llevar la comida que está lista de la mesa 5. Prioriza los movimientos y camina despacio, los clientes no quieren sentir como tu corazón late a 100 rpm mientras les dejas la bebida y corres a la otra mesa a anotar.
Después de 2 o 3 minutos que la paró en seco y le hizo rebajar el ritmo, nosotros también nos sentimos muy, pero que muy aliviados. 🧘🏼♂️🧘🏼♀️
¿Y qué podemos hacer para invitar a los clientes a pasar?
Pues hay muchísimos factores como la decoración del lugar, la iluminación, quitar los carteles obsoletos de los años 80 y las fotos de paellas a 30€ para dos personas. La vestimenta de los camareros y cómo están decoradas las mesas. La sombra que tienen y si hay un poco de música de fondo acorde al momento, es decir, si son las 14h de la tarde de un día festivo por la Virgen del Carmen en pleno puerto, pues es normal tener varias personas tocando la guitarra y cantando de forma festiva a lado. Pero si son las 20h de la tarde de un jueves y quieres disfrutar de la puesta de sol pues la música debe ser pausada y estilo chillout para invitar a sentarse.
Lo curioso es que observamos locales llenos y con personas esperando a sentarse y justo al lado restaurantes con todas las mesas vacías. 💆🏻♂️💆🏻♂️
Conocí a un tío una vez que iba muy sobrado.
Pero muy muy sobrado.
Un tipo con pinta de modernillo y que atufaba a autoconfianza.
Transmitía la sensación de que era imposible generarle un problema. Una especie de aura extraña le rodeaba, y que no solo yo veía, porque sin quererlo era el centro de toda conversación.
Hay un detalle en el que te puedes fijar en una conversación en grupo, los pies de la mayoría tienden a apuntar a la persona de más influencia, al líder natural. En todos los corrillos en los que él estaba, los pies le apuntaban.
Además, se estaba haciendo rico vendiendo por Internet una caja para compostar que él mismo había inventado y, aunque tenía su estilo, tenía una novia con la que estaba físicamente muy descompensado.
No sabía decir por qué, pero el pollo transmitía buenas vibras.
Le iba bien y todo parecía suceder de forma natural.
Me intrigaba su vida pero esta gente así no suele hablar mucho, prefiere escuchar. Sabe que se aprende más cuando te desprendes de la necesidad de impresionar. Y él parecía haberlo conseguido.
Hay un truco que explica Dale Carnegie en «Cómo hacer amigos e influir en las personas» y que siempre funciona.
A todo ser humano, por muy iluminado que esté, le gusta hablar de lo que apasiona, le hace sentir cómodo en la conversación.
Solo escuchando, tirando del hilo con buenas preguntas y dejando hablar puedes conseguir que una persona se sienta muy cómoda contigo. Funciona sin remedio.
En un rato durante la comida coincidí con él, le hice varias preguntas y enseguida noté cuál era su kryptonita.
El tipo sobrado que se estaba forrando vendiendo cajas llenas de gusanos resultó ser un meditador profesional, cuando yo ni sabía qué era Vipassana, él había hecho ocho cursos.
Vipassana es una técnica de meditación con 2500 años de historia que se aprende en retiros de 10 días en silencio. Pues el amigo llevaba ocho, y te aseguro que no era ni un yogui ni un abrazaárboles. 🌳
El objetivo de toda meditación es entrenar el control de la mente. No voy a entrar en muchos detalles para que no te llegue el tufo a magufo, pero sí te diré que desarrollar la capacidad de observar tus emociones y meter un espacio antes de reaccionar es un superpoder, un salvoconducto a la felicidad.
No hace falta hacer ocho Vipassanas, porque pequeños avances te elevan de inmediato por encima del 99% de la población. ⚡⚡
Un superpoder tan importante como ignorado.
👉🏻 Se da por supuesto que entrenar el cuerpo es importante, pero de entrenar la mente para no ser esclavo de los pensamientos apenas se habla.