Si lo se de sobra, en Marketing es muy recomendable no meterse en camisas de 11 varas con temas de política o religión, lo aplicamos cada día con los proyectos en donde no entrar en debates ni dar opiniones personales.
Pero el asunto de las banderas es un apartado de Marketing que nos sorprende. Los simbolos y la pertenencia a ellos o a una marca.
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Mira, tengo un vecino chino que tiene un bazar y me cuenta que no para de vender merchandising de España (banderas, camisetas, gorras…) por temas políticos que se mezclan con el fútbol. Y otra vecina ha abierto un local con una terraza justo aquí al lado y ha puesto la TV mirando a la terraza para poder ver los partidos de fútbol y ha llenado toda la decoración con banderitas de España. Lo curioso es que ella es de fuera.
¿Y si no eres de Italia o de Brazil como es que llevas una camiseta con su bandera?
He ido a Londres y he comprado una sudadera con la bandera de inglaterra, también mis amigos de Erasmus brazileños me regalaron una bandera suya y por estar en Alemania me he venido con una de alli. Pero eso no significa que sea de ese lugar, ni la uso para decorar el balcón.
Es un caso muy extraño en este país como el uso de la bandera de España se tiene asociado tanto a un movimiento político. Pues continuamente se usa para ello. Particularmente me parece que decorar la ventana con la bandera no hace que seas más Español o que votes a un partido o a otro o incluso que seas fan de la selección de fútbol o sigas los juegos olímpicos.
Simplemente sigues la corriente de tu grupo.
Pero no estamos en contra de las banderas, son muy útiles en los ayuntamientos y lugares oficiales. Así como en los barcos para saber su procedencia o en la carta del menú del restaurante para saber el idioma que debes leer.
🔥🔥 Te cuento, El 15 de abril de 2019 se produjo un incendio en la catedral de Notre Dame
¿lo recuerdas?
Fue horrible. 😰😰
Las llamas devoraban la cúpula mientras las televisiones de todo el mundo interrumpían sus retransmisiones para cubrir el fuego en directo.
Cuánto estupor.
Qué drama.
Por suerte, Facebook actuó rápido y sacó un filtro para poder poner la bandera de Francia sobre la foto de perfil.
Millones de personas en sus casas sustituyeron la foto de su careto por la foto de su careto con los colores de la bandera de Francia.
Fue un gran alivio.
Da igual que vivieran en la otra punta del mundo, que nunca hubieran estado en París, o que no supieran ni ordenar los colores de la bandera sin verla, pero ellos la pusieron sobre su foto de perfil.
De no haber sido por ellos, no sabríamos qué podría haber pasado.
O sí.
Lo mismo.
A las llamas les importaba poco.
A ver, que nadie quiere que se quemen los monumentos, pero, sinceramente, aquel 15 de abril de 2019 yo tenía preocupaciones más importantes.
Desde un punto de vista racional ponerse la bandera de Francia en Facebook carece de utilidad, sin embargo, ¿qué llevó a millones de personas a vestir sus perfiles de liberté egalité y fraternité?
Veamos.
En Marketing leemos siempre sobre un concepto muy importante.
El concepto más importante para vender, para escribir para vender, para hablar en público o para convencer a alguien: los deseos velados.
Llamamos deseos velados a los anhelos más profundos que todos tenemos:
– Ser guapo
– Tener mucho dinero
– Ser admirado y reconocido
– Ser un buen padre
– Caer bien a los demás
…
Deseos que todos tenemos pero no vamos cantando por ahí.
Queremos ser admirados y reconocidos, pero no ponemos en nuestra bio de Twitter: “quiero ser admirado y reconocido” sin embargo el deseo está en lo más profundo de cada uno de nosotros.
Esos deseos velados rigen todos nuestros comportamientos, irracionales la mayoría, como poner la banderita en el perfil o en el balcón.
No es más que una forma velada de decir:
—Ey, miradme, yo también estoy triste, ¡aquí, aquí! ¡mirad mi bandera! ¡estoy muy triste!
Un intento de satisfacer el deseo velado de caer bien, de encajar e incluso de tener la atención de los demás.
Incluso puede que la catedral nos importa una mierda.
Somos puro egoísmo, pero las normas sociales hacen que los escondamos.
Entender esto es muy importante para vender.
Si el filtro de Francia fuera un producto, para venderlo habría que apelar al sentimiento de apoyo, de participación y pertenencia, a la emoción. Hablar del tamaño de ancho o del hexadecimal del pantone sería inútil. 😳😳
La tarea de todo aquel que desea vender algo a alguien es hablarle a esos deseos velados, a la raíz profunda de su egoísmo.
A un cliente hay que darle lo que quiere, no lo que dice que quiere, porque suele ser muy diferente.
Buscar la herida escondida y meter el dedo. 👉🏻🇮🇨
Incluso ahora por el Día del Orgullo LGBTI el próximo 28 de Junio muchas empresas ponen los colores de la bandera en su imagen de perfil, 🏳️🌈 ¿Quiere decir eso entonces que si pones la bandera de Francia en tu balcón seas Francés?