Como pasa el tiempo, en el 2016 me apunté a un Curso de Huerto Urbano muy interesante con Germinando y La Casa Encendida. Fueron unos meses en los huertos de montemadrid dando clases teóricas y prácticas para aprender lo necesario y cuidar tu propio huerto.
Desde saber cuándo plantar, preparar bien la tierra primero, hasta usar las semillas de cada temporada y preparar bien todo lo necesario para que pueda crecer.
Aunque siempre tuve ganas de trabajar en mi propio huerto, nunca se me ha dado muy bien 🙈🌵
Más allá recuerdo que compramos unas semillas de bambú. 🎋
Bien, pues lo teníamos plantado y nos habían dicho que tienes que ser constante en los cuidados, que no tengas prisa. 🐢🐢 🧘♂️🧘♂️
Pues claro, haces caso y lo abonas y riegas cada día con cariño.
Pero pasa un mes y allí no brota nada.
Pasa un año y tampoco.
Pasan dos años y ya estás convencido de que has plantado una semilla caducada. O peor, que no sabes regar. 🤣🤣
Pasan cinco años y tú sigues con tu buen hábito de cuidar cada día esa maceta de tierra.
Pasan seis años y ya riegas por inercia al mismo tiempo que riegas las otras plantas.
Hasta que de repente, en el año siete, pasa algo.
Ya ni te acuerdas de lo que habías plantado pero ves que algo quiere asomar.
Pasan los días y ves la punta de un tallo de bambú aparecer. Flipas. 😳🙇🏻♂️
Entonces la planta entra en frenesí, en seis semanas crece dos metros y ya es más alta que todas las demás.
Durante los siete primeros años el bambú desarrolla un complejo sistema de raíces que luego le permite alcanzar los 30 o 40 metros de altura. Trabaja muy duro para sentar una bases sobre las que crecer, y crece muy rápido.
¿Te suena de algo? 🔥🔥
Buscamos resultados inmediatos cuando el mundo nos inunda con señales de que no funciona así. El bambú es el ejemplo perfecto de una realidad universal: las cosas importantes en la vida tardan, pero luego los resultados son exponenciales.
Si consideras importantes tus objetivos, sabes que debes regar mucho tiempo y trabajar de forma constante antes de ver los primeros brotes de bambú.
Hay dos cosas buenas en esto:
👉🏻 1. El tiempo pasa más rápido de lo que parece y cuando llegan los resultados no tienes la sensación de haber regado tanto.
👉🏻 2. Solo unos pocos tienen la paciencia de seguir regando sin ver resultados.
Todos tenemos esa idea de abandonar, de querer resultados en los primeros meses o años, pero seguir cuando no te apetece es la diferencia.